Historia de los productos de protección femenina

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Difícil de creer, ya que la menstruación no es nada nuevo, pero hasta hace poco las mujeres habían tenido que valerse por sí mismas para resolver cómo lidiar con los problemas prácticos que presentaba su flujo menstrual. Es decir, qué hacer con la sangre. Desde retazos de trapos hasta materiales naturales como esponjas de mar, las mujeres (y algunos hombres creativos) han ideado varias formas de manejar la menstruación.

En la actualidad, hay una variedad de productos para mujeres que se encuentran a elección de las féminas: toallas o compresas, forros, tampones y copas menstruales. Si recuerdas que aún hay lugares en el planeta donde las niñas y las mujeres deben aislarse durante la menstruación debido a normas religiosas o culturales, la gama de productos femeninos a los que la mayoría de las mujeres tiene fácil acceso en todo el mundo ha tenido realmente un efecto liberador.

Se han producido varios desarrollos y cambios de actitud sobre la menstruación y los productos relacionados con esta a lo largo de la historia, algunos bastante creativos e incluso efectivos. Es fascinante ver cómo las opciones de las mujeres han evolucionado. La siguiente línea de tiempo resalta algunos de estos hitos y también ofrece interesantes curiosidades sobre cómo estos desarrollos pudieron haber tenido un impacto en las actitudes culturales y generales sobre la menstruación.

Mundo antiguo

Las mujeres egipcias usaban un papiro ablandado como tampones. En Grecia, los tampones se preparaban con pelusa envuelta en pequeños trozos de madera. Y en Roma, las compresas y los tampones estaban hechos de lana suave. En otras partes del mundo, el papel, el musgo, la lana, las pieles de animales y el pasto se usaban para absorber el flujo menstrual.

1839

Charles Goodyear inventó la tecnología para vulcanizar el caucho que se utilizó en la fabricación de condones, dispositivos intrauterinos, jeringas para duchas vaginales y en el «velo del útero», también conocido como diafragma.

1850

Audaces inventores patentaron una amplia variedad de productos: receptores catameniales y vendajes, así como recipientes de alambre, botones, solapas, correas elásticas, válvulas y fajas. Pero no muchos de estos inventos llegaron al mercado.

1873

Se aprobaron las Leyes Comstock que contemplaban como delito federal la distribución o venta de material pornográfico o relacionado con la concepción en EE. UU. Como respuesta a ellas, la industria de anticonceptivos acuñó el término «Higiene femenina» para promocionar sus productos de venta libre.

1896

Salen a la venta Lister’s Towels, las primeras compresas comerciales. Producidas por Johnson & Johnson (y llamadas así por Joseph Lister, un pionero en la cirugía estéril) y probablemente demasiado vanguardista para los tiempos mojigatos, sus ventas se hundieron como una roca.

Inicios del Siglo XX

Muchas mujeres estadounidenses utilizaban toallas sanitarias caseras, a menudo elaboradas en «Ojo de pájaro», el mismo material de algodón absorbente utilizado en los pañales de bebé. Pegaban estas telas o trapos a su ropa íntima o a cinturones de muselina hechos en casa. Delantales y bombachas (bragas) sanitarias se pedían por correo y estaban diseñadas para proteger la ropa de manchas y no para absorber el flujo menstrual.

1911

Sale a la venta Midol, comercializado como remedio para dolores de cabeza y muelas. Con el tiempo, se convertiría en sinónimo de alivio del dolor menstrual.

Primera Guerra Mundial

Cuando las enfermeras en Francia se dieron cuenta de que los vendajes de celulosa que estaban utilizando en los soldados heridos absorbían la sangre mucho mejor que el algodón, empezaron a utilizarlos para su propio flujo.

1920

Kotex (una combinación de las palabras «algodón» y «textura» en inglés) llegó a las tiendas. Las toallas desechables, si bien fueron un gran avance en lo que respecta a la comodidad, no se podían usar sin los cinturones sanitarios reutilizables. Kimberly-Clark incentivaba con dinero a los comerciantes a colocar Kotex en sus mostradores. Esto cuidadosamente hacía que cualquier cliente evitara usar las palabras «toalla sanitaria» o «menstruación» a viva voz. También fue una revolución en la moda: la ropa interior femenina llegó a ser cerrada, que era mucho mejor para aguantar el cinturón y la toalla en su lugar.

1927

Johnson & Johnson introdujo Modess, el mayor competidor de Kotex en un segmento de cientos de productores de toallas sanitarias.

Entre 1930 y 1960

Por muchos años el desinfectante Lysol fue utilizado como un anticonceptivo femenino, así como limpiador de cocina y baño. Aunque en realidad no prevenía el embarazo, los anuncios lo promocionaban como «un producto de higiene femenina para las mujeres casadas», un código para hablar del control de natalidad. Una marca similar, Zonite, jugó con los temores de las mujeres al mal olor.

1930

Lenoa Chalmers de EE. UU. patentó y produjo la primera copa menstrual reutilizable. Sin embargo, después del advenimiento de los productos desechables, no muchas mujeres querían manejar su propia sangre cuando simplemente podían bajarla por el inodoro o tirarla.
El dibujo de la copa de la patente de Leona Chalmers (patente estadounidense n. º 2,089,113) muestra que es muy similar a las copas Tassette, Tassaway y The Keeper producidas posteriormente (ver fotos). Chalmers en la patente sugería que se elaborara en caucho vulcanizado. (Discute su uso y muestra un dibujo en su libro «El lado íntimo de la vida de una mujer» de 1937).

1931

Dr. Earle Haas obtiene una patente para el tampón, el primero en incorporar un aplicador, el diseño de tubo dentro de tubo que es utilizado hoy. Gertrude Tendrich compró la patente por $ 32.000 y fundó Tampax en 1933. Al principio ella hizo tampones en casa, usando una máquina de coser y la máquina de compresión del Dr. Haas.

1940

Se lanzó la campaña publicitaria «Modess… because», convirtiendo la publicidad sobre la menstruación en una vitrina para la alta costura y la fotografía de moda.

1950

Pursettes, un tampón sin aplicador y con una punta lubricada, salió a la venta. Las cajas de tampones también estaban a la venta pero por separado, así las adolescentes, el público objetivo, podían esconder los tampones en sus carteras.

1951

Mientras que la Iglesia Católica se oponía categóricamente al control artificial de la natalidad, el Papa Pío XII anunció que la Iglesia sancionaría el «método del ritmo».

1959

Las copas menstruales tuvieron una segunda oportunidad cuando Tassette fue reintroducida al mercado, esta vez con un empuje de gran publicidad. Las mujeres seguían sin interesarse y la copa desapareció otra vez.

1960

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) aprobó Enovid, la primera píldora anticonceptiva. Mientras que la píldora revolucionó los anticonceptivos e impulsó la revolución sexual, tenía peligrosos efectos secundarios, entre ellos coágulos sanguíneos mortales y ataques cardíacos. Resulta que la dosis era diez veces mayor de lo que se requería en realidad.

1963

Es publicada «La mística de la feminidad» de Betty Friedan dándole voz a un sinnúmero de amas de casa insatisfechas en todo el país. Friedan manejaba la hipótesis de que las mujeres fueron víctimas de la creencia de que la identidad de la mujer provenía de los roles tradicionales de esposa y madre.

1969

Las toallas femeninas Stayfree minipads, las primeras en contar con adhesivo salieron a la venta, marcando el fin de los cinturones, clips e imperdibles para millones de mujeres.

1970

La novela para adultos jóvenes «Are You There God? It’s Me, Margaret» fue publicada. Por generaciones, Judy Blume dejó que las niñas experimentaran indirectamente las realidades de la pubertad, la ansiedad preadolescente, los primeros besos y períodos. Blume fue la primera autora en incorporar el tema de la primera menstruación en una historia ficticia.

1971

Surge la extracción menstrual. Lorraine Rothman y Carol Downer recorrieron el país, alentando a las mujeres a unirse a grupos de autoayuda y a extraer las menstruaciones de otras. El objetivo era reducir la duración de los períodos de la mujer, pero también retirar un óvulo fertilizado. Fue inmensamente popular y se realizaron más de 20.000 procedimientos. Después de que Roe v. Wade hiciera el aborto legal en 1973, la popularidad de la extracción menstrual disminuyó.

1972

Kimberly-Clark se unió a la generación sin cinturón con las toallas sanitarias New Freedom. La Asociación Nacional de Locutores levantó su prohibición de la publicidad televisada de toallas sanitarias, tampones y duchas vaginales. La Corte Suprema dictaminó en Eisenstadt contra Baird que un estado (en este caso, Massachusetts) no podía prohibir la venta de anticonceptivos a las mujeres solteras.

1973

El libro «Nuestros cuerpos, nuestras vidas» fue publicado. Escrito para las mujeres, por mujeres, habla francamente de la menstruación, anticonceptivos, parto, menopausia, sexualidad, salud mental y muchos otros temas que habían sido tabú.

1975

Los tampones Rely, con el eslogan «absorbemos incluso las preocupaciones» salieron a la venta. Procter & Gamble retiró Rely del mercado en 1980 después de que los tampones estuvieran relacionados con el mortal Síndrome de Shock Tóxico.

1987

The Keeper, otra encarnación de la copa menstrual reutilizable sale al mercado. Tuvieron algo de éxito y todavía están en el mercado.

Finales de los 80

La profesión médica anunció que la ducha vaginal era mala para la vagina, alteraba su equilibrio del pH, lo que podía promover infecciones. Aun así, las mujeres continúan gastando millones de dólares en productos para duchas vaginales.

1990

Sale a la venta un nuevo producto para la menstruación, denominado Fresh ‘n’ Fit Padettes. Una toalla sanitaria para días ligeros, diseñada para ser ubicada horizontalmente entre los pliegues de los labios. Los estudios demostraron que las mujeres estaban inicialmente entusiasmadas con ellas, pero pronto desaparecieron.

2003

La FDA aprobó la primera píldora anticonceptiva continua que suprime períodos y proporciona control anticonceptivo. Las mujeres que tomaban Seasonale tienen solo cuatro menstruaciones al año. Sin embargo, un estudio para determinar la seguridad a largo plazo para los adolescentes aún no han sido hecho o publicado.

2007

Lybrel es aprobada por la FDA, esta es la primera píldora anticonceptiva para eliminar períodos por completo. Dicho esto, la página web libremente admite que las mujeres pueden experimentar «cólicos menstruales y sangrado vaginal».

Actualidad

Lamentablemente lo más común utilizado por las mujeres aún hoy son toallas sanitarias y tampones pero las copas menstruales están empezando a ganar terreno, nuestras generaciones se están dando cuenta de que nuestro planeta no podrá soportar mucha más basura y la cantidad de energía necesaria para producir dichos productos es aún peor para el planeta. La sensibilización de la gente sobre su salud también está aumentando, palabras como dióxidos, agentes blanqueadores, etc. de alguna manera no van de la mano con las zonas íntimas.

Es hora de olvidarnos de los productos desechables y avanzar hacia una solución ecológica para encargarnos de nuestro flujo menstrual. COMPRA YA TU COPA MENSTRUAL

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